Sesgos conductuales en las finanzas personales
Aunque a todos nos gustaría pensar que tomamos decisiones financieras con total racionalidad, esto no suele ser así. A veces es razonable confiar en la intuición para tomar decisiones rápidas; después de todo, si analizáramos cada pequeña decisión del día a día, nunca terminaríamos nada. Si elige entre un sándwich y una envoltura para el almuerzo, tal vez basarse en la intuición sea lo adecuado para disfrutar la comida y continuar con el día. Sin embargo, en decisiones financieras, es importante reconocer lo fácil que es dejar que los sesgos nos guíen, incluso en nuestra contra. Este artículo revisará algunos sesgos comunes en las finanzas personales, brindando orientación para superarlos y tomar decisiones financieras acertadas.
Sesgo del presente
Al decidir entre lo que es bueno para nuestro “yo presente” frente a nuestro “yo futuro”, la mayoría de nosotros tendemos a favorecer lo que beneficia al yo presente. Este es el problema principal que enfrentan muchas personas con tasas de ahorro insuficientes. La recompensa inmediata de una compra hoy suele preferirse frente a la gratificación aplazada de ahorrar para una necesidad (o deseo) futuro. Siempre habrá un equilibrio entre la calidad de vida actual y las metas financieras futuras; aunque la respuesta varía según cada persona, es importante buscar ese balance. Trabajar con un planificador financiero calificado puede brindar confianza en que la probabilidad de alcanzar metas financieras futuras es alta, lo que permite gastar con más libertad en mantener o mejorar el nivel de vida presente, sabiendo que se está en camino hacia esas metas.
Aversión a la pérdida
Nuestra psicología tiende a temer más la pérdida que a esperar ganancias. Perder $10,000 nos duele más que el placer al ganar $10,000. Esto puede llevar a malas decisiones financieras, como mantener inversiones con pérdidas solo porque no queremos reconocer la pérdida, o adoptar una estrategia de inversión demasiado conservadora que perjudique el crecimiento a largo plazo necesario para financiar la jubilación. (A veces, la aversión a la pérdida, como en el caso de mantener una inversión perdedora, se ve amplificada por otro sesgo llamado falacia del costo hundido, donde no solo se evita hacer real la pérdida, sino que además se continúa invirtiendo más dinero con la mentalidad de “dado que ya invertí $10,000, es mejor seguir intentando arreglarlo.”) (Con la falacia del costo hundido, la cantidad ya invertida no debería influir en la valoración actual ni en las oportunidades futuras realistas de la inversión). Aunque las pérdidas son inevitables, pueden mitigarse trabajando con asesores profesionales, manteniendo diversificación adecuada y usando estrategias de distribución para cubrir gastos inmediatos con activos de baja volatilidad (entre otras). Cuando ocurren pérdidas, estas pueden aprovecharse para mejorar tu estrategia financiera. (Las pérdidas realizadas en inversiones pueden compensar hasta $3,000 de ingresos ordinarios, y el exceso puede aplicarse contra ganancias realizadas para reducir su impacto fiscal.)
Sesgo de Estado Actual
Mientras las cosas estén "bien", tendemos a la inacción. Incluso cuando podrían estar mucho mejor, evitamos la energía y el esfuerzo que implicaría un cambio (a menudo manteniendo el estado actual hasta que algo explota, momento en el que nos vemos obligados a cambiar). Algunas personas incluso inician una investigación para ver si hay una mejor alternativa, pero se sienten abrumadas por las opciones y el análisis necesario para cambiar, y simplemente renuncian manteniendo el estado actual. Con tiempo y energía limitados, todos caemos en el sesgo de estado actual en ocasiones. Lo importante es no dejar pasar años en una situación financiera subóptima solo porque es más fácil que cambiar. Por ejemplo, puede sentir que su portafolio de inversión no está creciendo como debería, pero al no haber sufrido pérdidas aún, no ha hecho cambios. Si es demasiado conservador y la situación persiste 10 o 15 años, las ganancias perdidas al comparar con un portafolio adecuado —cuando se componen— pueden marcar una diferencia significativa. Siempre vale la pena consultar con un profesional financiero para asegurar que su estrategia esté alineada con sus metas y tolerancia al riesgo.
Sesgo de Confirmación
Si cree en Pie Grande o el Monstruo del Lago Ness y busca información en línea, probablemente encontrará evidencia que confirme su creencia. En la era de internet, tenemos acceso ilimitado a información, pero no podemos consumirla toda, así que la filtramos para hacerla más digerible. La mayoría pensamos que mantenemos objetividad estricta en nuestras investigaciones, pero al filtrar información, solemos encontrar o enfocarnos únicamente (o mayormente) en datos que confirman o coinciden con nuestras creencias previas. Por ejemplo, si piensa que no es buen momento para entrar en acciones porque el mercado está en máximos históricos, seguramente encontrará mucha información que afirma lo precario del mercado. Probablemente ignore toda la información que menciona cuánto tiempo suele estar el mercado en máximos históricos y cómo usar solo ese dato para decidir es insuficiente y podría resultar en meses o años de ganancias perdidas. Es importante esforzarse continuamente por mantener la objetividad, considerar información que apoye ambos lados y luego decidir incorporando esa información de manera equitativa.
Mentalidad de Manada
Los inversionistas víctimas de la mentalidad de manada se remontan a la década de 1630, cuando el valor de los tulipanes comenzó a aumentar. A medida que subía el precio, más personas se sumaban para no perderse, lo que a su vez seguía elevando los precios. El problema con operaciones de impulso extremas como los tulipanes en los 1630 es que pueden colapsar tan rápido como subieron. Los más afectados por este sesgo conductual son los inversionistas que, al ver valoraciones irracionales cerca del punto máximo, sucumben a la mentalidad de manada y compran en la cima, y luego siguen manteniendo la inversión (por aversión a la pérdida o falacia del costo hundido) mientras esta vuelve a la realidad. Es crucial trabajar con un profesional financiero al seleccionar inversiones para evitar decisiones basadas solo en la mentalidad de manada.